martes, 8 de abril de 2014

RESEÑA DEL LIBRO: Amores y polvos imposibles editado por la Cocina de Gómez, 2014, Salta-Argentina.

Amores y polvos imposibles de María de los Ángeles Espinosa nos da una muestra de lo que es el interior y las emociones de una persona.
A la poeta en este libro la encontramos totalmente descarnada en el ámbito en donde el querer nos deja indefensos, de esta manera parafraseo un verso de mi amigo J.R.Vera que dice /tristes somos más indefensos/, y por qué el querer nos deja indefensos, la poeta dice: / aunque tu ser me acompañaba/  ya no estabas/ La pena fiel, se sentó a mi lado/ y alguna vez escribió Arthur Rimbaud /Senté a la belleza en mis rodillas/ y la sentí amarga, y la injurié/. Estas son las imágenes de la desolación porque a pesar de haber vivido con creces siempre el    "no basta" son las palabras que surgen." El no basta" nos está diciendo que podríamos haber disfrutado, querido y vivido más. Esto es hasta el punto de querer estar todo el tiempo con el ser que se ama.
Las sensaciones menos pensadas, como por ejemplo el juego de la transpiración erótica es algo que llevamos encima sin darnos cuenta pero aquí la poeta no deja pasar y escribe /cometí el sacrilegio de meterme a la ducha/ Llorando,/ tuve que dejar partir /los últimos rastros que quedaban de vos/ , últimos instantes que amargamente deja escapar.
La sin razón de la ausencia de eso que se quiere mucho y que es vital para la vida de sí pero que para el mundo no significa nada, la poeta dice /todo dejo de existir y todo sigue vivo.
El deseo recorre el texto poético y sus condimentos son los versos que contiene. El seudónimo que utiliza la autora es sólo un elemento más para llevarnos al terreno del deseo textual de su lectura, Gualicho rojo dice /Y yo te espero /sentada/ Desnuda/ El calor me viste. El gualicho es la pócima que alucina, que desbarata y quema los sentidos.
El lector desandará las páginas de este libro por dos caminos, el primer camino nos lleva a degustar las imágenes que dibujan el amor, el segundo camino nos lleva a ser cómplices de la autora por las emociones que expresa y que en el fondo son las emociones de todo ser.
La Cocina de Gómez es fiel a lo que considera la buena literatura y este libro es un buen ejemplo de ello; sin caer en falsos elogios digo que este libro es búsqueda y encuentro, lluvia e intemperie de las palabras para nombrar algo que muchos podríamos decir que es el amor, el vivir plenamente, la guerra o la soledad.
Eduardo Atilio Romano

domingo, 19 de enero de 2014

NADA POR QUÉ BRINDAR

                                                    A Raulito
 Amigo la mesa nos espera
                                                 muda
                           desierta de vasos

   ¿habrá esperanza de brindis?

La mesa te espera
                              absorta
                          y en su soledad          

  hay tormentas de maderos
                                       que se quiebran,
                                el diluvio se apodera de ella.

Amigo hay una llaga en cada mano
           estamos condenados a tu regreso,
                         no hay nada por qué brindar.

domingo, 15 de septiembre de 2013

LIBRO ESTACIÓ SANTS presentado el 11 de setiembre en Salta.


Estació Sants



Los cuentos de Eduardo Atilio Romano, nos muestran la fragilidad de una ciudad, Barcelona, destino turístico de primer orden, pero al mismo tiempo, estación de llegada para muchos que buscan algo más que una bonita postal, sencillamente unas condiciones de vida dignas. Eduardo es un gran observador del territorio urbano, conoce el “metro” -Transporte Metropolitano de Barcelona-, un amasijo de túneles sofocantes en verano, donde subyacen las personas que renuevan las arterias de la gran ciudad, como si se tratara de un circuito orgánico, de gente ensimismada, taciturna, que viaja en las horas punta de un lado a otro sin más voluntad que la de conseguir llegar a alguna destinación y sin más ánimo que la monótona ruta del péndulo de Foucault.

Eduardo nos presenta un friso de personajes confundidos en el paisaje urbano, pero autónomos al devenir de las circunstancias en apariencia “normales” fijémonos en el cuento “La rutina” “El hombre subió las escaleras de la estación, en Les Corts, y camina, por un momento no sabe hacia dónde pero después se da cuenta y redirecciona su destino.” Los hombres vacíos a los que eludía T.S. Eliot, son el resultado de una sociedad moderna, urbana y masificada, la masa aliena a la persona incapaz de empatizar con un entorno que vuelve la relación humana absurda e impotente.

La crítica en Eduardo es feroz, no deja títere con cabeza, incluso arremete con el gremio de los escritores “¿Acaso los mismos escritores de aquí se han leído algo, leen a sus coetáneos aunque sea por amistad? ¿Podés preguntarles?”
El mundo de los tópicos y los prejuicios es desarmado con ironía. “¿Cómo es eso? Sós canario y tenés un nombre francés?, entonces me respondió ¿Qué acaso por tu tierra no tienen nombres extranjeros? No había que responder nada, sólo una sonrisa y el asentir silenciosamente.” El prejuicio existe entre las diferentes culturas que asoman por la ciudad “…a los que son europeos de segunda o sea a los hijos o nietos que vienen de países latinoamericanos no les dan ni bola, son lo mismo que el negrito más negrito que llega a estas tierras.” Así pues, esa maravillosa Barcelona muestra también la cara menos amable, la que transforma a las personas que vienen de lejos para sentirse dignas pero que no consiguen ser respetadas ni en su lugar de origen ni en los lugares de acogida.

Hay que destacar la capacidad de observación de Eduardo para captar las atmósferas creadas en los diferentes rincones de la Barcelona que describe, no tan solo son auténticos, también son de una exhaustividad descriptiva de la que puedo dar fe, como barcelonés apasionado por los detalles de mi ciudad, el testimonio de Eduardo es fidedigno, como fidedigno es su conocimiento de la lengua catalana que da autenticidad a las narraciones. No es extraño que Eduardo titule sus cuentos con palabras catalanas, impregna de verosimilitud los textos. “Tardor, pluja, roda, roba d’estiu, foc, estació la memòria, el personatge, el savi, la declaració, l’última estació” yo me creo lo que explica porque el catalán existe en la vida cotidiana barcelonesa.

Para el público argentino debo decir que la lengua de Cervantes convive en harmonía con el idioma indígena de los catalanes. Y que Eduardo ha sabido enfocar desde su objetiva mirada y gran respeto la pluralidad de una de las ciudades más visitadas del mundo, Barcelona.

Pero lean a Eduardo Atilio Romano un escritor de gran categoría que describe lo que vive, sin trampa ni cartón, con la carne en el asador de su prodigiosa capacidad de síntesis. La maestría de Juan Marsé se suma a la imaginería salteña sin añadir más pirotecnia que la propia experiencia.

Quizás ocurra, que a Eduardo, le suceda lo mismo que al librero catalán de “Cien años de soledad” de García Márquez, que añoraba tanto su Empordà natal que al final marchó de Macondo a su lugar de origen, y encontrándose allá escribía largas cartas al solitario y último de la estirpe de los Buendía, evocando la nostalgia por Macondo y las conversaciones mantenidas con él, quizás Eduardo, ahora que está en Salta, le quede esa morriña catalana del que extraña la Macondo-Barcelona del último de los Buendía.

                                           Jordi Valls, Barcelona, verano-invierno del 2013.


jueves, 14 de marzo de 2013

POESÍA


No quiero escribir
                            tu nombre
con letras aterciopeladas
                       ni hablar del plato que falta.


No quiero, me resisto
                          a buscar un polo
para caer bien
                          a la gente.


Sólo quiero escribir
                            y soñar
                               que algún día
                               te encontraré.



E.A.R.



viernes, 8 de febrero de 2013

 El viernes 15 de febrero La Cocina de Gómez presenta la Obra poética completa de Jesús Ramón Vera. El acto se llevará a cabo en el Complejo de Bibliotecas,Sarmiento y Belgrano, a hs. 21. Participarán Niebla y La comparsa Civilización Huayra Callpa.






martes, 1 de enero de 2013

POEMA


El poeta no se ha muerto
                 aunque
                             la telaraña
    haya sido tejida
                     para llevárselo.

El poeta anda
             con su manojo de versos;
                                             es su pasaje.

El poeta lee,
            su voz baña los tugurios
                             y las salas teatrales,
             las casas de los amigos,
                               las calles
                                   y el barrio.

El poeta vive
              a pesar de lo negro
                                de las soledades
                                de los olvidos
                                de las esquelas en los diarios.
Un poeta nunca muere
                    pero sé de algunos
                              que escriben
                                    y están muertos.

Jesús Ramón Vera, el poeta,
                            no ha muerto
                   muy a pesar de la muerte
                                      y de los muertos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

VALKIRIA

Detenés
               el carro guerrero
y dejás de lado el casco inspirador;
mirás abajo
                 y arrullás
                              para adentro
                       al ser que te habita.

No hay guerras
ni frios.

               Sostienes
con tus ingles
                   al globo misterioso;
sentís la sangre,
                        se multiplica,
y entonces el número es dos
antes
          las dos espadas
               dos laureles
ahora eres
                doble piel y pulso,
y cuando llegue la hora
                 el agua abrirá tu puerta
y en ese diluvio
                      dejarás
una nueva vida
                    a la intemperie.

I

Él,
    del otro lado,
                         te tiende la mano
y amamanta
                  la leche visceral,
escucha tus latidos
                       y te pare madre.
                     

                   
            

domingo, 26 de agosto de 2012

Grupo NIEBLA, Salta-Argentina
Les invito a disfrutar el siguiente tema.

martes, 21 de agosto de 2012

HOMENAJE AL POETA JESÚS RAMÓN VERA

Les paso el siguiente texto que está en el libro Bermejo del poeta Jesús Ramón Vera, palabras que hace tiempo escribió otro enorme poeta: Walter Adet.... tan vigentes para la poesía salteña como para aquél que quiera escribir poesía, como dice el poeta "el arte es, y ha sido siempre, mas implacable y despiadado que la vida"

Al final del texto los invito a escuchar al grupo Niebla que tocó este sábado pasado en La Musa, el tema que interpreta es Vidala para mi Sombra.


POEMAS DE SUFRAGIOS
Jesús Ramón Vera quiso que estas líneas no fuesen más que una conversación entre nosotros, tan informal como su libro, impreso en boletas de sufragio.
Pero no hubo nunca “votos en blanco” en nuestros diálogos nocturnos; en esas guarderías o aguantaderos transminados, con hombres que ven caer del puente su camino.
Autor de SUBSUELO en 1983, Vera incluye aquí cuatro poemas de esa primera entrega y acentúa la magia y el misterio en su búsqueda. (Yo conocí su indignación ante muchos “colegas” ansiosos de prestigio, con páginas que claman urgentes eutanasias)
Sus poemas están entre los que mejor consiguen subsistir, ganarse la vida más dignamente que otros en la provincia. Pero rehuyendo siempre acentos lacrimosos y negándose a salvarse por la “vía húmeda” del olvido.
Acaso porque sabe que la poesía es humilde oficio, pero que es también el roce de la mano con la vigilia; que es la fricción contra la tabla oscura.
Ahondar hasta la larva del ser, o demorar más de la cuenta en un poema; tardar en él, para no darnos tan pronto con la agonía de otra gestación.
Puesto que todos somos un oficio encarnado sin elección posible desde que obra el destino. Unos columnas de catedrales y palacios y otros ese roído pilar de albañilería doméstica en las cocinas. Grande o pequeño el hombre pero fugaz en todos los casos, a fin de cuentas.
Mientras parece guiarlo por instinto un consejo “exagerar lo esencial y dejar deliberadamente vago o ambiguo lo accesorio”. Acorralado por una necesidad expresiva que lo desborda, a veces, porque en él es más fuerte la pasión que el conocimiento y que el más refinado instrumental.
¿Con qué razón medirlo metro en mano, entre otros de su misma generación? Séame permitido no obstante señalarlo, mientras él nada dice de sí mismo ni de su amor ante una frase.
Es que la poesía tiene sus secretos de alcoba y es púdica y celosa de sus vigilias en la noche, cuando nos entra un sueño que “no deja dormir”
Cuando está el hombre anticipándose al mañana y una almohada es la alfombra de sus futuros pasos por el mundo.
Vera percibe lúcido y crispado la emanación del tiempo en sus arterias. ¿Oscuro algún poema? Puede ser, pero siempre código descifrable por hombres de su misma pulsación.
Tan opuesta la suya a esas conciencias de goma de borrar, palpables en otros escritores; en muchos que si le quitan el espesor de un dedo a su tamaño, desaparecen.
Por él y algunos pocos la juventud salteña advierte que los impulsos altruistas no se convierten por sólo su nobleza en poesía. Que hace falta algo más. El arte es vida, pero ¿no es también artificio, que es decir capacidad de creación?
Mientras empiezan a cundir entre nosotros críticos de obras malas o mediocres, como restauradores de tumbas… ¿Quién les dirá que hasta el agua bendita puede ser gasolina rociada sobre ciertos ataúdes, cuando el sepulturero toma medidas drásticas?
Pero Vera se abstiene de opinar y quisiera mostrarnos con un ejemplo que un poema finalizado a tiempo, sigue, que no termina; que acabado en su punto cabal, no tiene fin.
Y aprende y nos recuerda que el gran poema no es un impulso repentino sino la reunión de muchos pequeños hallazgos, puestos en una sola dirección.
Hay en él notas negras y crispadas porque amenaza el tiempo con su acumulación de años baldíos, entre bibliófilo que olvidan ver en cada hombre a un incunable.
Sabedor de una vez y para siempre que quien se dice “estoy de vuelta” es porque comenzó a retroceder.
Hombre contaminado de sí mismo y alucinado. Consciente de que el arte es, y que ha sido siempre, más implacable y despiadado que la vida.
WALTER ADET
Salta, julio, 1989




jueves, 19 de julio de 2012

Lectura en la casa del Faraón, Movimiento Cultural la Cocina de Gómez. Invierno-Salta-Argentina.


domingo, 12 de febrero de 2012

Declaración

Que decir de vos si me tenés atado a tu cintura, al aire de tus cabellos y a todo lo que significa tu nombre.
Ya hace dos pares de años que nos conocemos y es como si fuera que toda la vida te hubiera llevado dentro.
Recuerdo que cuando comencé a caminar y a sentir tu perfume me presentaste a Jordi, a Manel, a José Antonio, a Pedro, a Sandra y bueno…. dejo nombrar los amigos porque con todo el tiempo que ha pasado seguramente cometería un error al olvidarme de algunos.
Pero nuevamente, qué decir de vos si cuando trato de describirte mis manos no ven las horas de hallar la manera de orientarse hacia el punto exacto, los sexólogos dirán el punto “G” yo, en cambio, diré que tu punto son todos los puntos y es eso lo que me atrae de vos.
Me hablaste en catalán, al principio me pareció un poco duro y difícil poder comprenderte pero con el tiempo aprendí a escuchar el sonido de tus palabras; sé que sería en vano intentar esbozar una palabra en tu idioma porque me gusta más el fuego de tu lengua que la lengua de tus palabras. Nunca podría decirte “t’estimo”, me sabría mal porque te amo.
Decir de vos… nada…. es quedarme sin palabras, atragantármelas y no poder sacar ni una sola sílaba. Recuerdo que cuando caminaba por la Rambla hacia el mar te contaba del barrio Maravilla de la calle que me lleva hasta chocar con la cancha de aviación y te decía que después está el monte, el agua limpita y el Bermejo. Vos me hablabas del Poble Sec y de la casa de Serrat, del pijoaparte y del barça.
Mientras conversábamos la calle se poblaba más y veíamos cómo los restaurantes de la zona vomitaban la limpieza de sus veredas, el agua sucia se iba orilleando el cordón de la calle y se perdía junto con las sobras por uno de los huecos del canal subterráneo, el sol era un ademán en una mañana d’hivern, no nos importaba e íbamos, yo abrazado a tu cintura y a tu nombre. Después, cuando te dejaba en el puerto para que te llevaran las gaviotas a dar vueltas por ese cielo gris, me daba vueltas y regresaba sin saber que te tenía pegada en mis suelas.
Claro, ahora no te acordás porque no te sentís bien, lo entiendo. Me dirás que soy un desagradecido, que me aproveché de vos, que no supe ver lo que realmente sos y que por eso te abandono. Pero yo sé que no faltará ese alguien que te haga sonreir porque sos irresistible.
Te digo que me voy pero es como que no me fuera porque siempre te voy a tener conmigo, leeré tus poemas, añoraré pasar otro Sant Joan en las arenas de la Barceloneta y ni hablar que extrañaré los veranos en Premiá de Mar. La arena fresca mojándose con el tibio oleaje, el rumor de la gente yendo y viniendo augurando el fin del ritual unas horas más tardes cuando a gatas, preso del letargo y el verano, levantamos la toalla y emprendemos la huida hacia la casa de ensueño.
Qué decir de vos… nunca te olvidaré porque te amo Barcelona, te llevo puesta en mi piel y t’estimo.

En el invierno más frío, Barcelona, 2012.







domingo, 5 de febrero de 2012


LECTURA DE POEMAS EN CINCÓMONOS, CONCELL DE CENT 283, BARCELONA, INVIERNO DEL 2012.
A cargo de José Antonio Arcediano de la Revista Parlada del Aula de poesía de la Universidad de Barcelona.  Poemas de Ricardo Iván Paredes, Sandra Pareja y Eduardo Atilio Romano



El escritor José Antonio Arcediano presentando la actividad literaria.


   Ricardo Iván paredes leyendo sus poemas


Sandra Pareja leyendo sus poemas y aquí les transcribo algunos.
QUIEN NO ERES
Taxistas, artesanos, luchan por la palabra
piensan que la dominan, intrusos
chamuyero es una excusa futil, excesiva
Discursos excesivos,
disfrazan la amabilidad o ¿son todos chorizos?
Porteño, como insistes que te llamo,
no digas a una PPera que Portugal está mejor, que ustedes bancan la crisis,

Peruano, norteño, como quieras,
no digas a tres vascas que viva la madre patria
la ironía no tiene gracia si detrás hay ignorancia
librero, no me preguntes como junté la plata para venir
el mundo entero nadie puede detener, ni un poeta la palabra, ni un vendedor un precio
Amé Europa Rica
de vuelta, pero nunca vine, o me olvidé

Subteando voy subteando vengo pero tuve que ir en avión,
memorias del subte, radicalizándome en el metro, ese metro plácido, pulido, con planes,
presupuesto, propósito
el subte, tren nacional, evitandolo, añorandolo.
el colectivo colecciona monedas, los micros mandan, son el primer mundo.

Barajas, parada por excelencia y por impulso.
Pensé que solo los ejecutivos tomaban el ave, pero cuando los remedios son pocos, las excepciones muchas
Pensé que en España los escritores eran muchos y los lectores pocos, pero a las 7 de la mañana, cada pasajero impar tiene la cabeza agachada,

Dije no decir, pensé en pensar, pero nada de eso vale en el viaje.
Puedes participar sin moverte
cuando interrumpes es una escala,
cuando afirmas, el despegue, cuando dudas, el aterrizaje.
pero hay a quien no le gusta volar, ni hablar.



Tríptico

1. Nuestro azar

Bienvenidos

Es un dia frío de Carnaval


La lengua escupió la palabra amor

En un código que dibujamos

Incendiamos las cartas

Y barajamos los puentes

Y nunca nos caerá en el olvido
Esta noche ardiente

2. Death of design
Renacimiento por fuera

Eregido con ladrillos

Que alojan ideas o fantasmas

Un pasado de cúpulas, cornisas

Vidrio imposible
Un tiempo incierto de letras desligadas

Y formas extrañas

Derrumbando los por qués
Fachada tras fachada

Aprueba un apocálipsis jamás previsto



miércoles, 21 de diciembre de 2011

AIRE PURO

….. On....chiiiinnn…. Enter.…. marzo, año doscientos… los efectos del cataclismo disminuyeron…. Memoria en proceso de reanimación... Parámetro de vida, desconocido... play, recuperando datos y grabando. Análisis de la situación e informes:

Los peces se adaptaron al nuevo ambiente, al cerebro y a la inteligencia lo desarrollaron de una manera rápida y ya no hacen chapuzones para refrescarse un poco en las aguas y estar en la superficie, ahora les asusta lo peligroso del mar; las aguas se aquietaron y todo se está deshaciendo en las profundidades.

La sonda térmica de prueba da como resultado que sólo unos pocos seres sobreviven, han sufrido mutaciones. Los que no lo lograron son víctimas que encontraron la muerte y una tumba de miles de metros de profundidad.
Un gas sutil se esparce por todo el planeta y los peces, en su esfuerzo por vivir fuera de las aguas, desarrollaron un órgano que les hace filtrar el aire, todavía tóxico, por la boca y también expulsarlo. No le es necesario sumergirse en las aguas.
La gran explosión destruyó la superficie, primero devastó todo lo que se hallaba en pie y después la radioactividad penetró en cada partícula de vida, y más tarde los gases se condensaron en las alturas, y aunque esto no favorecía del todo, dio lugar a que nuevamente se gestara la vida.
Ahora los eternos habitantes marinos se adueñaron de la superficie y están provistos de una espina dorsal fuerte. El efecto del desastre y de los rayos del sol han mutado su coleta en dos fuertes huesos sobres los cuales se sostienen y caminan.

Las aletas dieron lugar a un par de extremidades con una palma uniforme y cuatro dedos. Esta característica los hace especiales para este nuevo tipo de vida. Mantienen sus labios gruesos y ojos vivos, también se alcanza a observar que están provistos de imperceptibles elementos que dan la idea de pequeñas pestañas. La cabellera, como la conocía la anterior civilización no existe sino que ahora es una pequeña rugosidad que cumple ese papel, es un cobertor repelente a las grandes dosis de rayos gamma y X que circundan el planeta. Poseen una masa craneal parecida a los de mis creadores.

Los árboles y plantas según los estudios de mi equipo se desarrollaron vertiginosamente. Tienen unos gruesos vellos por donde succionan sus alimentos (chupan pequeños microorganismos y agua de los ríos con niveles de radioactividad menor), genéticamente no son las mismas, hay un componente en la base de su raíz que procesa los alimentos y desatomiza el agua, es un aparato digestivo potentísimo, fruto del querer vivir.

Algunas están más evolucionadas hasta el punto de girar el tronco y las hojas. La capacidad de reproducirse hizo que poblaran rápidamente este territorio, los análisis y las grabaciones tomadas nos muestran que su sistema de reproducción es por medio de las semillas que ellas mismas producen y lanzan desde sus ramas y flores a todas direcciones. Condensaron el ambiente con un aire mas puro, y los gases de las alturas se fueron retirando hacia el espacio infinito.
Todos los otros animales que moraban a lo largo de los inmensos valles, montañas, llanuras y polos han desaparecido completamente, el sistema satelital que poseo me informa que no quedó vestigio de raza inteligente alguna. Ni quedaron huellas de sus huesos.

Los que soportaron el ataque únicamente fueron las infinidades de cajas de plástico, metales y los sistemas electrónicos que tenían un margen de vida de quinientos años y que eran renovables si así lo querían sus propietarios. Hoy están humeantes, porque también ellos sufrieron el impacto. Lograron llegar al límite de su capacidad, eran casi eternas pero este ambiente las destruyó. El gran impacto provocó una radiación que alcanzó niveles que ningún ser (que estuviera en tierra y al aire libre) podía soportar.
Los nuevos supervivientes del planeta recolectaron todas las cosas que tenían radiación y las llevaron a lugares alejados de su hábitat; ellos habían hecho caso a esos seres que le habían visitado miles de veces, esos que habían hechos sus bases en el fondo del mar. Seres para unos malignos mientras que para otros no buscaban más que el bien de todo lo que constituye el sistema galáctico; los peces fueron los únicos que lo acogieron con agrado.
Las criaturas de la superficie, mis creadores, en cambio, buscaban el enfrentamiento y la aniquilación de éstos que venían de las estrellas. Ellos les habían entregado los secretos de la existencia y de la evolución.

Había algo, un terrible temor en estos nuevos habitantes. Aunque se habían sellado todas las escapatorias y escondrijos, cabía una mínima posibilidad de que se escaparan unas cosas terribles desde el interior de la corteza hacia la superficie, ahora en proceso de cambio. Estas habían sobrevivido a la catástrofe también; seres abominables que se apegaron a la vida en las peores condiciones, sufrieron mutaciones como todos.

Mi cámara exploradora de parajes subterráneos arroja los siguientes datos de las criaturas: Tienen un par de garras afiladas, una cabeza muy dura, dientes que podrían despellejar de un bocado cualquier cosa que se mueva, y en sus ojos no hay luz. Su nueva vida los había hecho encorvados y oscuros. Del coxis de estos se alargaba una cola que lo adherían más a la tierra... se observa....
Memoria activa en su función mínima..... no se puede recoger más datos. Es necesario poner fuera de función...... para realizar una autorecarga solar....... y ....... se reanudara la bitácora de viaje.

martes, 13 de septiembre de 2011

YO

I

Las calles muestran sus esqueletos altos,
dibujan una ciudad borrosa
                      que se levanta en medio del vaho
                                                              y el calor;
                        los transeúntes,
                                             desasidos
                                                            locos
se apresuran en buscar un lugar,
                                       van despeinados
                                       con las corbatas hacia atrás 
y  un pequeño rumor de tela
                                      apretujada
                                                en los muslos.
No se dan cuenta
                   que les hago el boca a boca
                                       la frescura
                                       la fuerza.

Solamente saben de mí
                             cuando les provoco miedo;
escucháme cuanto te hablo
y si no podés
                     sólo probá
                     con acercar tus manos al oído.



II

La mañana se levanta con el sol a cuestas
                   por las calles deambulan, adormilados,
                                                          los limpiadores
                                              embellecedores de calles,
también el hombre lleva al hombre
                         con su tabaco entre los dedos,
                         sus años
les hacen ir con paciencia por las calles
                       toreando las bostas de los perros.

El cielo se deja ver y abre más su ojo,
                                     las gaviotas
                       giran aprovechando las corrientes.

TODO SUCEDE
                     DOY EL SOPLO QUE NECESITAN.



III


Ciudad, ciudad, ciudad
        cemento, luz artificial
              nylon, computer
                   petróleo, máquinas
nada me pertenece.

Yo sólo
         tengo el derecho
de darte el aire original
                     y el omega.

miércoles, 13 de julio de 2011

Coordenadas 37 grados 40’ 39’’ Norte, 4 grados 32’ 57’’Oeste

Las caminatas se tornaron interminables, no habíamos tenido contacto con nuestro adversario y si se quiere sólo habíamos oído detonaciones a lo lejos. “Esperar” era la orden, sin embargo, partimos a realizar nuevamente el reconocimiento del terreno Federico, Salvador, Paco y yo.

El sembradío se abre por el pecho de la loma que subimos. Sentimos la tierra húmeda, el sol claro dándonos en la cara, sus  rayos parecían tiros a los ojos.

La tarde transcurría esplendorosa y era lo único que brillaba por esos días. El país tenía un color gris y un olor a pólvora, soñábamos, los republicanos, que esto acabaría pronto.

Paco va cantando un fandango, Salvador me muestra la foto de su hijo que le acaba de enviar su mujer, yo sonrío de ver una cara tan tierna y Federico no alcanza a decir nada, sólo recibe una bala en la cabeza y cae ya muerto en el aire. Alcanzo a ver luces pero no hay tiempo. Nos dispersamos en distintas direcciones; yo no paré y hoy, al ver la foto en este museo firmada por Cappa, tengo agrios los recuerdos.

Eduardo Atilio Romano

miércoles, 22 de junio de 2011

 II

El tren continúa con su recorrido y se entremezcla cada vez más en el paisaje de la tarde que se está convirtiendo en noche. Los pájaros negros vuelan en círculos en un cielo gris y el hombre, aún más gris, observa todo. Acomodó despaciosamente sus cosas sin perder de vista a los que antes había marcado. Después los miró y los observó sentarse, no sin antes ver que verificaban el número de sus asientos, tenían el 15 y el 16, los otros estaban más atrás y habría tiempo de encargarse de ellos.
Fijó su atención en el tal Puñal y Amador. Para tenerlos más próximos se adelantó a sentarse en uno de los tantos asientos vacíos que había a dos filas atrás de ellos. El hombre, de espaldas, los escuchó hablar Sabes que tenía muy pocas ganas de venir, justo tuve que dejar de escribir el capítulo 8 de una novela que me tiene a mal traer. Amador espetó una respuesta, como para no quedarse atrás Bueno si te cuento lo mío no lo vas a creer, me llamaron ayer de una editorial de Badalona, quieren mis textos. Entonces, el perseguidor habló para sí Por dios estos tipos creyéndose escritores. Los conocía muy bien y siempre los había visto andar luciéndo el título de gran escritor. Aprovechaban todo lo que se les cruzara, encuentros literarios o alguna lectura de poemas y cualquier cosa que hacían lo trataban de hacer saber a los medios, que de alguna manera le hacían el cuento porque éstos saben bien con los bueyes que aran. Apretujó sus puños, después aflojó las manos y metió la derecha con la intención de buscar algo. Tanteó el fondo del portafolio y extrajo una cuerda prolijamente enrollada para después guardarla en uno de los bolsillos del pantalón.
El vagón del tren presentaba un aspecto solitario, desierto. Pocos son los que toman este tren al centro-norte del país. El trayecto es sinuoso y colorido de día pero con la oscuridad se torna hostil. La noche se apoderó del paisaje y de los pasillos, se apagaron las luces, sólo titilan las lucecitas de los baños y los pocos viajeros se disponen a dejarse llevar por el tren y por el sueño.
José continuaba con su charla de gran escritor y al rato hizo un alto y dijo que tenía que salir a descargar un poco los riñones y se dirigió atrás, al baño. El tren continuaba con su marcha, y las luces de otro que venía de frente lo pusieron todo blanco. El perseguidor sintió perderse en esa ceguera, en esa sinrazón y continuó, midiendo sus pasos siguió al que se había levantado y justo antes de llegar a la puerta le acomodó la soga al cuello y lo estrujó, sin darle tiempo a deletrear ninguna palabra, sólo tuvo la posibilidad de hacer el ademán de levantar las manos y querer defenderse de algo que no espera. Tensó más la cuerda, cerró la puerta y esperó un rato más para dar por terminada su faena. Por seguridad, le hizo un nudo ciego un poco más arriba de la nuez y le dislocó aún más el cuello. Lo dejó con la cabeza cruzada, y lo acomodó sentado en el inodoro. Después el hombre, sin más, volvió a su lugar.
Pasado un rato, Edgardo se entretenía hablando por teléfono Pero Montse, si sábes que son sólo cuatro días que estoy fuera de casa, no te preocupes que después voy al despacho y lo arreglamos todo.
El hombre estaba agazapado esperando algún movimiento, antes había sacado su estilográfica y se disponía a escribir la novela o por lo menos a eso era lo que aspiraba .Sostenía el cuaderno borrador en sus manos intentando dar sus primeras líneas y se vislumbraba un reflejo cortante en la mesita del asiento del tren. La luna y las ventanas abiertas delataban la extraña presencia.
Edgardo seguía con su parloteo Bueno no seas tan alarmista, viste que todo en esta vida tiene solución menos la muerte así que espera y ya lo solucionamos… mira tengo que cortar...Voy a ver qué pasa con Jose... hace más de veinte minutos que se fue al lavabo y no regresa… Joder, ya veo que otra vez tengo que ayudarle con sus ataques de ansiedad.
En la oscuridad de los dos asientos de atrás el hombre sostiene su estilográfica y víctima del resplandor que le provocaron las luces, escribe alucinado El sacó su 45 y le descerrajó nueve tiros en la cabeza, hasta vaciar el cargador en un descampado del barrio Maravilla. Nadie oyó nada. Cuando se dió cuenta que estaba bien muerto el muerto, miró a su alrededor para observar si algún chismoso asomaba la cabeza pero nada, ni las almas se atrevían a mirar. Los perros, que era lo más lógico que salieran al encuentro de los ruidos, estaban muertos de miedo y, además, las fiestas de navidad, fin de año y carnaval habían hecho estragos en ellos, así que al menor ruido estaban debajo de la cama.
Guardó el arma haciendo jueguitos al estilo cowboy, pero como no tenía cartuchera la metió entre medio del cinto y su panza que daba atisbos de empezar a engordar demasiado. Se acercó al muerto, lo escupió y le dio una patada en las costillas muertas y no tuvo reparos en detenerse a desenganchar el papel que le veía en su mano derecha. Todo había comenzado seis años antes, un 24 de marzo de 1977, en medio del ruido de las sirenas por el toque de queda y el de los allanamientos en diversos puntos de la ciudad, Jorge tuvo que irse en su fitito enfilando dirección al monte. Tenía que pasar a las sombras esa noche.
El barrio dónde vivía tenía tres calles largas que iban a morir a un cancha de fútbol, la calle del medio era la suya justo en un pasaje que comenzaba frente a una manzana alambrada poblada de inmensos troncos que eran la comida del aserradero del frente. Calles de tierra polvorienta en el verano y secas en invierno como la vida en esa parte de la ciudad. Jorge había llegado del sur hacia ya un buen tiempo, antes de los setenta.
De nuevo la luz penetrante le hace soltar la estilográfica y ponerse alerta, Edgardo acaba de dejar su móvil dentro de los bolsillos de la campera. Dirige su mirada y pasos en dirección al lavabo, sin percatarse de la sombra que lo sigue. No hay nada a qué temer y menos en un tren y en un país tan seguro, pensaba. Se acercó a la puerta y extrañamente, para él, estaba el cartelito de libre cuando se dispuso a entrar para ver si estaba su amigo sintió que entró él también a ese territorio frío y sanguinolento del que hablan sus relatos. De cabo a rabo incrustado el metal en su terso cuello burgués. El perseguidor no le dio la menor posibilidad de emitir un grito, lo empujó adentro y le atravesó la ropa una y otra vez cociéndolo a puñaladas.
El otro cuerpo inmóvil daba muestras de que la muerte le había aflojado los esfínteres, sin importarle, y en medio de la mierda reinante, le puso encima a este otro un poco más caliente. Tuvo el cuidado necesario de no ensuciarse los zapatos y después dirigió sus manos al lavatorio y se limpió las manchas. Antes de salir dejó puesto el cartel de ocupado. Afuera nadie rondaba por el vagón, sólo la luz roja le señalaba desde atrás pero estaba muda.

lunes, 7 de marzo de 2011

ÚLTIMOS ESTERTORES

I

Escondió la lapicera entre las cosas del portafolio que cargaba y se dispuso a subir, saltó desde el andén y se colgó de las agarraderas, ahí se detuvo y miró cerciorándose de que subieran todos. El uno  de pantalón de vestir  y chaqueta de pana lila, zapatos a tono y  por encima unos bigotes y anteojos que le daba un aire intelectual. El otro estaba más life, de vaquero y una camisa de algodón roja con una campera azul desgastada.

El uno se llama José Amador y el otro, Edgardo Puñal, escritores de poca monta,  se habían dado a conocer escribiendo algunos relatos sanguiñolientos, con un excesivo sentido de la creación de espacios trillados; sus protagonistas eran desquiciados o policias retirados ligados a la mafia; el primer novelista armaba a su personaje principal con un cuchillo de unos veinte centimetros de hoja y el otro, paradójimamente, le enfundaba una 45, recuerdo de sus años como policia y guardia de seguridad según lo que contaba su autor.

También esperó que el resto tomara el tren; estaban a unos veinte metros más atrás, aunque eran del mismo gremio se ve que no se aguantaban porque subieron por la puerta que estaba más lejos de ellos. Escritores que se ufanaban por mostrar sus creaciones literarias referidas al bajo mundo, al mundo que sin duda nunca conocieron y si saben algo de él será porque se lo han contado, lo han  visto en películas o lo leyeron en la universidad donde aprehendieron el oficio. Estaba seguro que eran hijos de papá y niños buenos avenidos a un mundo en que les da morbo la forma de matar, la forma de estrujar a las víctimas que tienen los asesinos que ellos crean.

Antes, los tres, habían tomado unas cervezas en el bar La amistad que está al frente de la estación; allí hicieron un diagrama de las actividades que iban a realizar. Manuel vas a dar  la conferencia junto al nabo de Vallecas pero bueno,....., es una buena hora y no viene mal hacerse amigo ... tiene contactos en Madrid y podría conseguirte buenos editores. Manuel Santos vislumbraba entre sus pupilas el deseo de ser reconocido como gran escritor pero los esfuerzos que hacía no tenían efecto en ninguna editorial de renombre y por eso siempre anduvo pagándose las ediciones de sus libros; iba por el sexto y nada. Así es Juan, espero contactar con alguien porque sino lo único que me queda es participar para el próximo año en el concurso europeo de novela negra, el de Estocolmo. Juan Macías, era el mejor de los tres, nacido de una familia burguesa, universitario y con un trabajo de profesor de filología hispánica, todo esto nos demostraba que él sí podía escribir buenas novelas, la crítica lo tenía en la mira y estaba listo para dar el gran salto pero aunque fuera el que escribiera mejor, sus libros tenían un aire muy intelectual y se notaba que hacía falta algo más en sus palabras, algo que le permitiera emocionar al lector y no ser tan superficial. El tercero en discordia, Jordi Pons, era más bien parco, callado y sus novelas tampoco habian sido muy agraciadas por la crítica, en síntesis podría decirse que su segundo apellido era fracaso; este observaba a sus compañeros y  al papel del programa de actividades y comentó de acuerdo con los otros  Por lo visto estamos en días distintos y eso nos viene bien para que podamos estar presente en cada una de nuestras conferencias y de paso, como dices Juan, hacemos sociales. Terminaron las últimas gotas de cerveza, mientras la música del bar los animaba a emprender la marcha,  pidieron la cuenta y apagaron los tres cigarros al unísono; luego, se abrieron paso entre la gente que había en el bar, llegaron a la esquina, esperaron el verde para cruzar la calle esquivando los transeúntes, los taxis y llegaron a la estación. Debían tomar el tren de las seis y faltaban 10 minutos, apuraron los pasos bajando las escaleras mecánicas y chocaron con el andén, de reojo miraron al costado derecho y vieron cómo subían José y Edgardo y prefirieron estar lejos, unos veinte metros más atrás.

La tarde agonizaba y daba sus últimos estertores, aunque desde los andenes no se observaba el cielo, se intuía, que la luna de agosto se dibujaba, y que afuera lo celeste era atacado por las gaviotas de la ciudad. El tren partía de la estación central  y  empezaba a descontar los kilómetros de destino.

El hombre que había observado todo, hizo un ademán con su mano derecha como queriendo asistir a un beneplácito personal; todo está como el quería, y por eso se aseguró de que ninguno se arrepintiera a último momento, entonces empujó con fuerza su cuerpo para el interior del tren y abandonó las agarraderas que le habían servido de apoyo, hizo dos pasos y estaba en medio del vagón, dejó a sus conejitos ubicarse y él hizo lo propio, ahora llegaba el tiempo de la espera.






jueves, 17 de febrero de 2011

L'AVIA

                                          
                                         

Miro al fondo de sus ojos:

                                  hay inmensidad
                                                   y fuego.

Sé que estoy en otro punto
                                de la historia
pero me aferro a esa luz que se está
                                         transfigurando
                        a esa esquina
                              que se aleja
                                         y despacio
                                            me dice adios,
               como un latigazo suena la palabra;

aún así voy
                me siento en sus faldas
                                          y me acurruco

esperando volver a mirar el barrio maravilla
                                                 
                                                  mi mundo
                                                  el mundo
                                                  lo perdido.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Primera Conversa amb el poeta

Cae el agua negra en la taza y con ella se condensa lo que fue hace un tiempo el hablar de los escritores. Es el último, y está aquí a la orilla del bar, mirando la calle caminar y transcurrir igual que sus años.  
La tarde se adentra por la puerta, y comenzamos a hablar de cómo la vida nos va metiendo en su saco. Maestro, que significa escribir. Hizo un leve movimiento de labios pero no esbozó ninguna palabra, se detuvo un momento para repensar la respuesta Escribir es vivir mi amigo. Ahora salen tantos changos jóvenes y no tan jóvenes; catedráticos, investigadores... tratando de hablar de literatura en base a teorías, incluso se toman un vino y creen que se han vivido y experimentado todo. La escritura, lo que yo considero escritura, no es eso. Parece que la moda es hablar un poco del margen también;  bueno entre amigos nomás, digamos; cómo es hablar de la orilla que creo que sería el término correcto... y como te decía... creen que hablando de la orilla están transgrediendo algo. Mientras trato de beber el café y sus palabras, espero que ese instante se meta más en mi cabeza y se quede como sellado. Traté de arrebatarle a mis pensamientos una pregunta para hacerselá a mi amigo y poeta, incluso esgrimí un tu en el trato (un vos) No creés que tienen derecho a pensar así, que lo tenemos que poner todo en tela de juicio y que si nos trasladamos a otro ámbito en el análisis podemos encontrar respuestas? Removió un poco el cortado, y lo acerco a su boca para bebérselo de un trago como si bebiera un buen vino. Claro mi amigo, en la escritura siempre está la búsqueda de esa palabra justa, no hay preceptos que valgan y si algo esta establecido hay que dudar de ello. Pero lo que no se puede hacer es criticar sin fundamento. Las vanas críticas no construyen nada ni tampoco destruyen, son pura charlatanería y es puro sofismo con el perdón de los sofistas. Siempre había pensado que los escritores eran seres a los que nunca se los podía contradecir pues pensaba que eran  los poseedores de la verdad. Entonces maestro sino tenemos reglas para escribir todo vale hoy día. Masticó un poco antes su respuesta y dijo No chango, todo no vale en la literatura. Por supuesto que cada uno es  libre de escribir como quiera pero hay que tener en cuenta que esto no es un cuento de niños; debemos sacarnos la máscara que nos pone la sociedad, las instituciones, la cultura, debemos saber interpretar el mundo en que vivimos solamente por salud mental, que no nos cierren la cabeza y nos den todo como preconcebido...  la escritura nos debe hacer reflexionar. Eso lo había escuchado ya antes Entonces deberíamos ir pensando en que lo que ahora tenemos como escritura en nuestro contexto es algo que se puede remover? En eso vino el mozo nos trajo un poco de soda y le dije que era mejor que trajera un par de cervezas, para ir calentando el ambiente. Sí lo difícil es escapar a toda esa ola de escritos que pululan por las librerías, novelas como las de Reverte, Dan Brown, Ken Follet... que no hacen más que responder a una clase de público.. que busca pasar bien el rato con aventuras o búsquedas de enigmas y que se yo tanta historia... novelas que desde hace muchísimo se escriben... no leíste Sandokan?... el Conde de Montecristo?... y si querés ir más atrás podés hacerlo. Cuando el maestro decía esto a mí se me venían a la memoria las historias de las revistas Intérvalo... Nippur, Gilgamesh el inmortal y hasta Condorito... en mi último viaje por esas cosas de las primeras lecturas me compré una revista Condorito e intentaba poder reírme como en aquellas épocas pero no tuvo efecto. ¿Acaso los mismos escritores de aquí se han leído algo, leen a sus coetáneos aunque sea por amistad? ¿podés preguntarles? ... si seguro que hay excepciones...La tarde ya no existe por las calles, ya no se ve la vereda del bar ni la plaza; sólo las luces de los focos. El mozo regresa de nuevo...ya con un par de copas de coñac... entonces empezamos a hablar de cosas triviales... de los amigos en común, del último clásico, de esta política asistencialista y tercer mundista que tenemos, aunque aquí la podríamos llamar feudal o caudillesca.

martes, 9 de noviembre de 2010

CAMINATA

El hombre camina y no sabe hacia dónde... se dirige al trabajo, a sus tareas diarias: la oficina, el cafecito con sus compañeros, en fin ... los problemas diarios a resolver. El trayecto que le depara entre su soledad y el hastío se halla en el camino a esa oficina.... camina..... y en esos minutos muertos sabe que va hacia ese lugar, hacia un sin sentido.... otra vez el mismo rebuznar de voces en la oficina. Los mismos dientes sonrientes de los compañeros que a veces se parecen a espadas o a comillos sedientos... sin embargo va atornillado al tiempo que le dice "no hay otra, tienes que hacerlo... vive" .... continúa caminando.....La mañana siente sus pasos y se esconde a observarlo detrás de un ciprés, el que adorna al cementerio, el cementerio de la vida y el de sus pasos.   
Él se resiste a este rechinar de dientes, a este dolor de ser hombre, de sentirse vivo. No gesticula, sólo piensa y en sus enmarañadas sucesiones de imágenes afloran los recuerdos de chico jugando,  detrás del regador en una tarde polvorienta del barrio, también ve a toda la gente de su cuadra. Sus pasos son más etéreos, nada presagia lo que vendrá ahora, sin embarbo el bolsillo del pantalón deja entreveer algunas hojas dobladas.
El día anterior estuvo escribiendo sobre la posibilidad que tiene el lector de indagar en la mirada de un escritor respecto a lo que significa la literatura, si hay que tomarla desde el punto de vista del contexto social, si es importante arriesgar una conclusión a su filiación de clase, una historia que le atrapa con todos sus matices... cosas que en definitiva lo hacen los críticos, el cánon...  y que él estaba dispuesto a estudiar, pues su sueño era ser un gran escritor pero dudaba... estaba en la disyuntiva de creerse eso o solamente dejar volar su pluma y lograr un estilo que lo liberase de luchas de clases, hambrunas, revoluciones, no escribir sobre los saharauis occidentales, ni siquiera pensar en Irak, la Eta o la Farc, ni escribir sobre los mounstruos que se encuentran en sus casas succionando niños... para qué?  ...  sólo quería pensar que lo que escribe lo redime y lo salva, así como alguna vez un viaje al centro de la tierra o veintemil millas de viaje submarino, lo salvaron, quería saber si era capaz de escribir algo que signifique eso;  pero mientras... el omnibus pasa, un grillo canta a la vera del verano que se aproxima, dos pájaros se juran amor en medio de los matorrales de una cárcel, el ruido del taller mecánico sigue su ritmo habitual, un loco salta la muralla de sus pensamientos y el tiempo... y este papel yace en un charco que envuelve todo de rojo y tinta.